ATRAVESANDO ESPEJOS

Las imágenes especulares encierran, en su perfecta simetría, anomalías ocultas. Son el espacio de lo(s) otro(s) no dicho(s), lo deseante, y deseado. Atravesarlas, recorrerlas, descomponerlas, jugar, perder(se)

miércoles 14 de enero de 2009

Las tardes pop.
Come on baby do de locomotion with me.

Una sonrisa mínima, aunque sea, y los pies que se mueven solos.

martes 13 de enero de 2009


Estos son mis otros paisajes, paisajes de ciudad que llenan la mañana de ruidos, de tráfico, de prisa. Son las vistas desde los espacios compartidos, las vistas que me despiertan junto a. Fuera de plano estoy yo, haciendo el café, desayunando acompañada, dejándome cada día algo más en esa habitación, añorando también, no obstante, mi cama, mis huecos.
Este paisaje se reproduce a veces, la magia de la luz, sobre el techo, juega a dejar su rastro y nosotros nos reímos mirando cómo los autobuses, los coches, las personas, se arrastran por la habitación. Es el paisaje de la huida hacia algo parecido al amor, algo que funciona, pero a medias.

miércoles 17 de diciembre de 2008

Este es el paisaje de parte de mis mañanas, esas en las que soy yo sola, en las que no comparto mi rutina con nadie, en las que me hundo en textos y escritos. Es interesante ver cómo los paisajes cambian de significado; nunca lo asocié, hasta este otoño, a eso, a otoño, a lluvia, a soledad. Todo ello constituían rupturas en otra cotidianeidad, sol, playa, juegos. Ahora se han reconvertido en centro, junto con el silencio, que rompo a través de la tecnología.
Todavía no se si me importa, creo que no porque me permiten centrarme, releer, releerme, reescribir, pensar, transcribir, crear. Creo que no porque tengo otros paisajes a los que huir de vez en cuando, paisajes en los que no soy sola, en los que siento una extraña sensación de confortabilidad. Creo que no porque al fin y al cabo es, en cierto modo, hogar. Pero a pesar de ello el vacío del paisaje tiende a anegarme, no consigo liberarme del miedo que me produce, que me produzco. El vacío del paisaje entra por las rendijas y reverbera por las paredes de la casa, por el desorden de la casa, por un caos que evidencia que aún no estoy, del todo, aquí.

jueves 4 de diciembre de 2008

Dentelladas en el sueño, el calor todavía frente al ruido gris y húmedo.
Sueño de invierno: buscar refugio, cerrar los ojos, sentir unos segundos más, tu mano acariciando mi espalda. Sueño de invierno: aquél que se que no se cumplirá, el que me despierta llorando todas las noches.

lunes 1 de diciembre de 2008

Disfrutar de la tregua que se me ofrece. No preguntar por qué, aferrarme a esta bandera blanca y anegarme en lo que construye: refugios para las noches heladas al lado del cantábrico, huidas conjuntas hacia los abismos. Reírme, destrozarme el cuerpo por la risa, vacío incoherente donde todo vuelve a empezar.

Larisaauténticoanalgésicoparalatristeza.larisaextenuantemedevuelvealavida.

martes 20 de mayo de 2008

mao, mao en "la chinoise", de godard

sábado 19 de abril de 2008

No queda tiempo
despedazado tras
el amanecer oscuro.
No quedan refugios.
No queda la voz
que esperara
para arroparme.
Sólo me queda tu sombra.
Sólo,
sola.

jueves 20 de marzo de 2008

cuando cuesta reír
y olvidar. cuando cuesta
vivir. sólo quiero dos cosas,
refugiarme en tus brazos
y descansar.

martes 11 de marzo de 2008

andando



Los paseos nocturnos por la ciudad tal vez no pongan en orden las ideas,
pero cansan, y permiten que abandones parte de la tristeza
en el camino de vuelta a casa,
para meterte en la cama, vacía y con sueño.
Y así olvidar.

sábado 8 de marzo de 2008

Para no caer, agarrarse con fuerza
a las cosas pequeñas.
A los vales para organizar la pereza,
a crear talleres por los salones. Al olor del café
recién hecho. A que me lean el periódico, tirada
en un parque. A tus cosquillas irrespetuosas con
mi sueño, a mi sueño, irrespetuoso con el orden.
A quererte, los ratos que puedo,
los que aún quedan.

viernes 22 de febrero de 2008

Imaginar el resto


Imaginar, por ejemplo,
que las vendas que
no me dejan
respirar se resquebrajan. Imaginar
que la piel
comienza a descubrirse. Imaginar
que me quedo
desnuda. Imaginar
que me reconozco
en el espejo. Que
se quién soy.
Que no importa
lo que está más
allá, sólo ahora.
Imaginar que conjuro a las sombras.

lunes 11 de febrero de 2008

microgeografías inventadas

tu cama, dividida en dos hemisferios que inventamos sobre la marcha, sueño/soledad, deseo/desesperanza, este/oeste, ¿racional/emocional?
tu cama, atada al ecuador por la fragilidad de las caricias,
saltar, de un lado a otro, para evitar desgajarnos
la tristeza, dejarla
fuer(z)a
para resistir
a la mañana

viernes 8 de febrero de 2008


sabes a sueño

sabes en sueños

fragmentos rápidos

por la noche, cuando no podemos dormir, y recomponemos camas rotas, y hablamos, y nos miramos, y los resabios de la fiesta todavía crepitan por nuestro cuerpo, las palabras se convierten en dentelladas refulgientes, en sacos de furiosa verdad contra la que luchar, en dolor encriptado bajo la polisemia de nuestros ojos. No nos decimos, y no paramos de contarnos. Me miras, miras al techo, el techo que baja, que cada vez está más cerca de nosotros, el techo sin luz y con tristeza. Yo no te miro, pero te agarro la mano, no dejamos de tocarnos, aunque sea milimétricamente, es una especie de miedo a desgarrarnos si dejamos de sentir que estamos, ahí, los dos. No te miro y te siento, y te digo que es extraño, estar feliz y triste a la vez, estar feliz por ser, y sin embargo no dejar de sentir un cierto peso indescriptible que siempre va a estar ahí, que no desaparece, ni aunque te mire, ni aunque sepa que ese momento, porque ya no estará ahí, ahora, es infinito. Después me dices, que quiero demasiado a la gente, por no decirme que te quiero demasiado a tí, por no decirme que te pesa saberlo. Como si fuera posible contabilizar el amor. Te quiero así, porque no se querer de otra manera, pero te quiero con cierto odio también, por la fiereza y torpeza que soy, torito dirán algunos. Te quiero infiel, porque quiero a otros también, aunque no lo sepas, aunque no lo veas. Y te aprieto la mano fuerte para que no te escapes, para que no desaparezcas, para que no dejes de ser.
Llegan las diez, me levanto y me voy. Me pierdo en la mañana y en el metro, y en el ruido. Odio a la gente en estas circunstancias. Me da miedo estar sola.

miércoles 6 de febrero de 2008

sistemas de medición/perdición del amor:

- me quieres demasiado

- y tú, me quieres a medias